09 octubre 2009

El club de adoradores de Asia Argento, reunión 2 (6)

Surge el tema de la literatura peronista, tal como la autodefinen sus militantes.

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-Yo, que tengo algunos años más que ustedes -dice el Pitufo Gruñón-, me acuerdo de los setenta, de la primera mitad. En ese entonces yo era de izquierda, llámenlo comunismo, o como prefieran. Bueno, con el gobierno de Cámpora empezaron a florecer, como hongos venenosos, supuestos intelectuales peronistas. Era lógico: Perón volvía de un momento al otro de Puerta de Hierro, y estaban tratando de hacer su juego para delimitarle el campo al viejo hijo de puta. Abro un paréntesis: si se detienen a pensar un segundo, es como si los intelectuales peronistas supieran, siempre, que Perón no era progresista ni nada que se le pareciese, porque siempre hablan de "delimitarle el campo" como si supieran que si no lo hacían el viejo se corría a la ultraderecha, cosa que hizo. Cierro el paréntesis. Cuando empezaron a surgir esos intelectuales peronistas, intentaron definir hacia dónde debía ir el país, la acción revolucionaria -según ellos-. A nosotros nos decían que éramos funcionales, pelotudeces por el estilo. Y, como éramos funcionales, como todo lo que no perteneciera a su grupo era funcional, empezaron a tratar de borrarnos de todas partes. Empezó algo así como una persecusión.
-Bueno, fue en esa época que rajaron a muchos docentes de la universidad por no ser peronistas -interviene el Oso Judío-. Si ellos decían que no eras peronista, te volaban la cátedra a la mierda. Lo curioso es que, como vos decís, en ese momento había una mística particular, equivocada o no -bueno, sí, equivocada-, con todo lo que implicaba el regreso de Perón. El tema es que, hoy, autoproclamarse como intelectual peronista no sólo es demodé, sino absurdo.
-Es absurdo salvo que pienses en los intereses personales -digo-. Weber decía que hay muchos tipos de acción... Bueno, no los voy a aburrir con eso. Pero no estamos ante acciones racionales con arreglo a valores, sino acciones racionales con arreglo a fines. El fin es la ganancia. La ganancia puede ser la guita, o un cargo, o incluso el posicionarte mejor en tu campo, diferenciarte. En el fondo, los que se autodenominan como escritores peronistas están siguiendo la misma lógica que hace unos años arrancó con la nueva generación de escritores. Es una forma de incluirse en un grupo. La gran contra de eso es que, para los escritores, para la gente con más ego que ideología, la posibilidad de un grupo funcional resulta imposible.
-Lo paradójico -dice el Pitufo Gruñón- es que se dio vuelta la tortilla. En los setenta, los peronistas nos decían a los de izquierda que no éramos integrados porque no habíamos visto a un obrero en nuestra puta vida. Ahora, estos no vieron un obrero ni tienen la más remota idea de lo que es el trabajo.
-Y fijate otra paradoja -digo-. Los intelectuales peronistas comienzan a adquirir relevancia mediática con el quilombo del campo. Casualmente, la primera derrota pública del kirchnerismo. Lo cual remarca que, por lo menos en cuanto al éxito, peronismo e intelectualidad no deberían ir de la mano.
-Bueno -dice alguien-, se puede armar una tipología de los escritores que se autodenominan peronistas. Y la tipología no encuentra sus raíces en lo que escriben, porque salvo por el hecho de que la etiqueta Perón aparece varias veces, no hay forma de diferenciarlo de otras narrativas. Por un lado, tenés al intelectual peronista que vive en San Isidro, que lo mantienen sus viejos y que no laburó en su puta vida: ése dice ser peronista como en otro momento podría haber sido punk o ricotero. Por otro lado, tenés al intelectual peronista que es becario del Conicet: ése tampoco labura, cobra tres lucas por mes por un supuesto trabajo intelectual que consiguió gracias a apadrinamientos, y es intelectual peronista como en los ochenta podría haber sido intelectual franjamoradista o en los noventa reformista. Por otro lado, tenés al intelectual peronista que dice que fue lumpen, que vendió artesanías por la calle: lo curioso es que el lumpenaje es lo que está siempre fuera, Marx no lo aceptaba en el comunismo, Perón tampoco en sus filas, el lumpenaje es la no inclusión en ningún grupo, es la nada misma.
-Bueno -digo-, te olvidás de un tipo.
-¿Cuál?
-La escritora peronista que dice compañeros todo el tiempo pero después le chupa las medias a las multinacionales -digo.
Todos me miran.
Creo que es un buen momento para hablar de la chica de los ponys.

11 comentarios:

Vacya dijo...

Me gusta cuando encuentro charlas como esta. Te llevan a analizar, a formular puntos de vista, a "escuchar", y si da, a ampliar el razonamiento. Muy bueno eh.
Tengo una idea de quien hablas, pero no sé si este en lo correcto (con eso de la chica de los ponys, esa la chupamedias) mejor me espero.
Lo del lumpenaje, me dejó dudas. Pero no sé, igual no dá que te pregunte tan a fondo.
Beso

Elemental dijo...

Vacya, ¿pero vos no estás en México? ¿Cómo sabés de todo esto?

China dijo...

Me encantan esas reuniones de amigos donde se habla de todo un poco: desde sexo hasta historia, política o lo que sea.
Tenés un lindo grupo de amigos, lo debés merecer. Bien por ti, Elem!

Elemental dijo...

China, espero merecerlo!

Anónimo dijo...

me encantaron las tipologías de escritores peronistas.
Love, J.

Vacya dijo...

Ah, pues muy sencillo,lindo Elemental: leyendo y poniendo atención a lo que sucede en el mundo,qué, aunque esté dividido por fronteras y cosas de esas, sigue siendo uno solo,y por tanto debemos tener cierto interés por su historia y sus aconteceres (bueno, eso es lo que yo creo y aplico).
Mira sin más,hace rato que te leí y que hubo algo que no entendí, fuí y busqué; y como el que busca encuentra, pues ya entendí. Por que me daba pena preguntarte, como que tu estas acá para escribir y no para resolverme dudas.
Y bueno, ¿quá onda con la chupamedias? anda! que me come la curiosidad por leer.
Ay! me extendí, beso.

China dijo...

Elem, el comentario de vacya, no es de divina? jaja

Elemental dijo...

J., me alegro, pero, ¿por qué tanto love?

Vacya, ay, si estuvieras más cerca...

China, totalmente.

Serena dijo...

autoproclamarse como intelectual peronista no sólo es demodé, sino absurdo.

ya con esta frase ganaste mi eterna fidelidad.
brllanta

Vacya dijo...

Elemental lindo, lo bueno de la era en que vivimos, es que las distancias insalvables, son cosa del pasado.
Já, ¿qué fué eso? ¿me puse coqueta? Ay si!jajajaja
Sonrojada doble, por el comentario buena onda de China y por ponerme coqueta.
Beso

Elemental dijo...

Serena, ¡entonces deberás serle fiel al Oso!

Vacya, no estoy sonrojado sino mudo.

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