08 octubre 2009

Sonia 02 (dNS): Security Man see a cartel that say "tne end", and feel like Clint Eastwood

Sábado.
Estoy arriba de un taxi. Lo pedí hace un rato. Me pasó a buscar por casa. Cuando sonó el timbre, atendí apurado. Dije "ya bajo" con un tono levemente agudo, de ansiedad. Para entonces ya me había bañado, desodorizado y vestido. El timbre, que suena ding dong -es un depto con onda, ya lo dije-, me indicó que ya había entrado en la recta final. Que todo estaba por terminar. Me subí al ascensor, me miré en el espejo. Intenté sonreír. No pude.
Sonia 02 (dNS) llamó el miércoles. Cuando vibró el celular, supe que era ella antes de quitarlo del estuche. A veces uno tiene esa clase de sensaciones, presagios, premoniciones, pálpitos. Dije "hola" con tono amable, como si estuviese contento. Y estaba contento. Me dijo "hola" y después "sos terrible". Le pregunté a qué se refería, por un momento temí que hubiera descubierto todo. Pero no. Su tono era levemente grave, como si intentara parecer interesante. Supuestamente seductora. Era un "sos terrible" elogioso. Hablamos. Me dijo "ayer estabas muy lindo", le dije "gracias, vos también". "¿Me viste?", preguntó. "Bueno, estaba medio ocupado, pero un poco sí, te vi", dije. "No me saludaste", dijo. "No podía, estaba hablando con una alumna de un cuento", dije, y ella respondió "sí, claro, de un cuento". Y no lo dijo como reproche. Poco después, propuso que nos viéramos. Le pregunté si estaba segura, y me preguntó por qué le preguntaba algo así. Le recordé lo que había pasado, y disfruté el recordarlo. Me dijo, entonces, "disculpá". Eso, dijo. "Disculpá". Y yo le dije "no hay nada que disculpar". Y, del otro lado de la línea, ella sonrió. Insistió en lo de vernos. Le dije el sábado, y preguntó si venía directo a casa. Le dije que mejor primero íbamos a comer afuera, como aquella vez. Creo que recién entonces comprendí que "aquella vez" refería a hace casi un mes. Creo que ella no se dio cuenta de eso. Sonrió, del otro lado de la línea. Me preguntó si la iba a llevar de nuevo a Pierino, le dije que sí. Entonces me dijo, con tono juguetón, que el café lo tomábamos en mi casa. La charla duró poco más. Acordamos el horario, insistí en que la iba a pasar a buscar, y poco más. Poco. Desde entonces, hasta hoy, contar los días.
Cuento los minutos. El taxi apenas arrancó, apenas si estamos cruzando Corrientes. La noche apenas comienza. La materialización de la venganza, también.
El taxista mira al frente. No registra, en su espejo retrovisor, mi cara. El rostro de alguien que se va a vengar. De alguien que sabe exactamente qué es lo que sucederá de ahora en más. La jeta de alguien consciente de que, en cuestión de veinte minutos, media hora, depende del tráfico, Sonia 02 (dNS) saldrá del tenedor libre y sonreirá al verme. Me saludará con un beso en la mejilla, uno dubitativo, de esos que se le dedican a quienes no se sabe cuándo volver a besar de otra forma, como en otro momento. Luego, subirá al mismo taxi, porque lo voy a hacer esperar, y emprenderemos el trayecto que separa Paternal de Almagro. En el viaje, la miraré, le sonreiré con supuesta dulzura, con toda la que me permitan los tres años de asistir a talleres de teatro, y le diré "este sábado es como aquel sábado, ¿no?". Y ella, casi seguro, me corregirá, me dirá que nos vimos un domingo, que ése fue el día de Pierina. Y yo apoyaré el índice en sus labios y diré "no me refería a la cita que tuvimos, sino a la que nos perdimos de puro pelotudos". Ella sonreirá. La única duda que tengo es si en ese momento se olvidará de la mina del velero, de la alumna supuestamente ardorosa, o si en cambio las tendrá más presentes que nunca. Lo que sé es que sonreirá, sea por el mecanismo intrincado que sea. Y yo aprovecharé para besarla. Cuando bajemos del taxi, la ayudaré, para remarcarle mi caballerosidad. Entraremos en el restaurante, la encargada nos conducirá a la mesa reservada, la misma que la otra vez, y Sonia 02 (dNS) dirá "qué casualidad", a lo cual sonreiré y le diré "ninguna casualidad". Pediré la comida: ravioles para ella, sorrentinos para mí. Ella admirará mi buena memoria, y yo con modestia diré "cómo olvidarme". Comeremos, y en algún momento nos tomaremos de la mano. Primero con cierta timidez, luego los dedos se reencontrarán, reconocerán la tibieza del otro. "Estás muy linda", le diré y comentaré algo, cualquier cosa, acerca de la ropa que haya elegido para esta noche -calzas no estaría tan mal, aunque lo dudo-. Ella, es casi seguro, dirá "vos también". Nos actualizaremos. Ella me contará qué hizo en estas semanas. Yo le contaré de las mías. Es probable, es más que probable, es casi una certeza, me preguntará por "la chica de la que hablaba Chiche". Yo arrugaré la nariz, como para decirle "no vale la pena hablar de eso", mientras mis labios dirán "por qué no disfrutamos la noche". Y es probable, aunque no tan seguro, que ella sonría con una mezcla de incomodidad y satisfacción antes de decir "vos viste, siempre me las ingenio para arruinar las cosas". "Pero estamos acá, ¿no?", diré y presionaré más su mano, "¿qué puede salir mal?". Nada, puede salir mal. Ni la cena, ni la salida de Pierina, ni la caminata hasta casa. Mientras subamos por el ascensor, le acariciaré el rostro. Sólo eso, mientras la mire a los ojos con la misma intensidad que hace casi un mes atrás. Mientras introduzca la llave en la cerradura, haré algún comentario de anfitrión, puede que le diga que mi vecina, mi vecinita de veintipoco años, es una loca de mierda, que vive con el novio, que es un vago de mierda, que toca la guitarra con el amplificador al mango, y que casi todos los días se pelean, y ella llora a los gritos y arroja platos contra las paredes, y él se va y ella se queda llorando, hasta que él regresa horas más tarde y cogen y ella grita como si le gustara, aunque siempre me queda la duda de si le gusta la pija adentro suyo o todo el proceso que va desde la discusión hasta la verga invasora, y le diré, mientras abra la puerta, que esa pareja sólo tiene dos finales posibles: ella lo mata, o él desaparece definitivamente. Para mi tranquilidad, diré en tono jocoso, para mi amado silencio hogareño, prefiero que ella lo mate y vaya presa y el depto vacío y sin locos de mierda que leyeron mal a Bukowski y no entienden que, además de decadencia, para tener dignidad hace falta algo de poesía. Aunque, la verdad, pienso ahora en el taxi, quizás no le contaré nada de eso. Estaremos ahí para otra cosa. Estaremos ahí para algo que es seguro. Porque seguro que la voy a besar, con las manos apoyadas en sus mejillas primero y recorriéndole el cuerpo después. Y ella, hoy, se permitirá gemir más que hace un mes atrás, porque hoy se permitirá más que un mes atrás, porque en el medio estuvo la venganza, la trampa. La arrinconaré contra la pared, de frente, y le meteré una mano debajo de la polera, o del pullover, o de lo que tenga. Recorreré su piel hasta encontrarme con los corpiños con armazón, y luego con la piel más suave de sus tetas. Jugaré con un pezón, mientras con otra mano entraré en su pollera -hoy llevará pollera, sin ninguna duda, hoy ningún pantalón- y en su bombacha. Empezaré a recorrerle la raja con el dedo mayor, y las inmediaciones del clítoris con el pulgar. Mientras le besa el cuello, mientras le muerda la oreja, el dedo mayor se abrirá paso entre su humedad, y buscaré el reverso del clítoris, esa leve rugosidad hundida en sus profundidades que le provocará un respingo mientras la palma de mi mano se refriega contra su clítoris. No diré nada. Seguiré hasta que acaba colgada de mí con los brazos alrededor de mi cuello, con las piernas flojas, temblándole. Entonces, la tomaré de las cachas del culo y la subiré hasta que me abrace la cintura con sus piernas, y caminaré hacia la escalera, y subiré con ella colgada de mi cuerpo como un bebé boliviano mientras su madre vende bombachas y corpiños de mala calidad. Esquivaré el televisor, y caeremos arriba de la cama. Ella me mirará, intentará devolverme algo de lo que le di con la mano, y negaré con la cabeza mientras sonrío. "Tengo sed", le diré mientras le saque las medias -o las calzas- y la bombacha. Le abriré las piernas, me acomodaré entre ellas, y hundiré mi boca en su concha. Le recorreré alrededor de los labios, los delinearé con la lengua bien gruesa, luego iré desde la base hacia el clítoris en un movimiento lento, como si tomara un helado, y cuando ella tiemble angostaré la lengua para que la punta entre en contacto con su clítoris. Como un beso de lengua, pero a su clítoris. Y le meteré una vez más el dedo mayor, y buscaré la rugosidad, una vez más. Y me tomará de los rulos, puede que me pida que me detenga, pero no la voy a obedecer, porque si algo no haré esta noche es obedecerla. Seguiré hasta que acabe, hasta que suelte un grito ahogado, y cuando esté cansada, con las piernas convertidas en dos masas inertes, me desvestiré. Me pondré el forro. La penetraré primero de frente. Le diré que tiene la vagina apretada, y probablemente sea así, probablemente ese culo monumental, esas caderas pequeñas, sean el envoltorio de una vagina apretada en la que mi pija entrará como un guante. Sus piernas volverán a rodear mi cintura, y cuando lo haga la detendré. Ella mirará con cierto espanto, pero se tranquilizará cuando ubique sus pies sobre mis hombros, y el movimiento vuelva mientras le chupo los dedos con los ojos cerrados, concentrado en la tibieza que rodee mi pija y los gemidos de ella, que irán en crescendo. La cogeré así. Y acabaré. Y luego la pondré en cuatro, y puede que hasta le permita cabalgarme, demostrarme de una buena vez sus movimientos de bailarina de danzas árabes. Y acabaré. Con tres será suficiente. Sonia 02 (dNS) es de las que, cuando hayamos terminado, cuando haya hecho algún comentario acerca de lo bueno que estuvo lo que será, empezará a vestirse, querrá marcharse para finalizar la noche, para preguntarse si habrá otra noche. Yo terminaré el cigarrillo, tranquilo. Le pediré un taxi. Cuando nos despidamos con un beso, ella ya adentro del taxi, le diré "no me gusta la forma en que te relacionás conmigo". Y me daré vuelta, empezaré a caminar hacia el edificio con una sonrisa en los labios, con el dulce sabor de la venganza que se parecerá tanto al salado recuerdo de sus jugos.
Lo sé. Será así. Exactamente.
Y lo sé porque es previsible. Sonia 02 (dNS) es previsible. En su histeria. En la forma en que uno puede manipularla para vengarse de ella. Es, en cierto sentido, aburrida. Si bien es cierto que al principio los hombres, con las histéricas, nos sentimos descolocados, luego no es tan así. Una vez que uno las identifica, todo es simple. Para que uno avance, tiene que retroceder y avanzan ellas escandalizadas ante el hecho de que no se les rinda pleitesía. Nada más predecible que una histérica, en el fondo. Sus "no" resultan inquietantes y desestabilizadores en un inicio, pero luego resultan tan morosos como las desgracias económicas de nuestro país. Es mucho más interesante, por lo imprevisible y prometedor, un "sí" franco. Y eso muchas no lo van a entender nunca. Sonia 02 (dNS) no lo va a entender nunca. Pero nunca. Ni siquiera con la venganza.
Existe otra posibilidad, claro. Y es que ella se enamore verdaderamente, y yo verdaderamente la perdone. Pero ha dado tantas vueltas hasta ahora que una relación con ella implicaría, necesariamente, un desgaste agotador. No soy alguien que busque "no" permanentemente, más bien hago todo lo posible para obtener no uno sino muchos "sí". Sonia 02 (dNS), como cualquier histérica en el sentido callejero del término, implicaría un alto mantenimiento. Mentir en forma constante. No decir lo que uno siente porque se pueden ahogar y salir disparadas. Hacer caso omiso a todos los comentarios que hagan de otros hombres supuestamente apuestos. Soportar la ambivalencia afectiva y afectuosa. Es probable que cojamos bien, es casi seguro que cogeremos maravillosamente, pero no es suficiente. No con alguien que da tantas vueltas.
-Pare -le digo al taxista.
Estamos sobre Honorio Pueyrredón. No sé cuánto pasó desde que salimos de casa. El reloj marca doce pesos y pico. Le doy quince y le digo que se quede con el vuelto. Me bajo.
Podría terminar la venganza. Podría culminarla. Sé todos y cada uno de los pasos que faltan.
La pregunta fundamental es para qué.
Además, también dejar plantada a una persona es una forma de vengarse.
Tomo el celular. Escribo "me vas a matar, pero no va a poder ser: se me complicó". Presiono "enviar". Envía.
Guardo el teléfono en el estuche. Instantes después, vibra: no es mensaje sino llamada. No atiendo.
Empiezo a caminar hacia casa. Y no atiendo nunca. Pero nunca.

27 comentarios:

Vacya dijo...

Me encantó, así de sencillo, pero las últimas líneas... uf, me mataron. Eres grande Elemental!
Besote

Klau dijo...

wow Elem, un final sublime para tu venganza... me ha gustado mucho; mira que si yo fuera capaz de hacer algo asi hahaha...
Besos

Serena dijo...

muy, muy buen post.
muy, muy buena su alma.
beso grande.

Anónimo dijo...

Me encanto!
Beso

Chivi

Koan Resuelto dijo...

HDP.

Describiste exactamente a mi ex... 'un alto mantenimiento. Mentir en forma constante. No decir lo que uno siente porque se pueden ahogar y salir disparadas. Hacer caso omiso a todos los comentarios que hagan de otros hombres supuestamente apuestos. Soportar la ambivalencia afectiva y afectuosa. Es probable que cojamos bien'

Y pensar que fueron casi 10 años...

Salú

Luminicus dijo...

Creo que esta es la peor venganza para cualquiera!

Elemental dijo...

Vacya, y, ya tengo 38...

Klau, todos somos capaces, creo.

Serena, gracias.

Chivi, me alegro.

Koan, lo siento mucho.

Luminicus, ¿te parece?

Sole dijo...

Perfectooooooooooooooo! Esa sí fue venganza. Genial, genial, genial.
La maldad te sienta bien.

Imemine dijo...

me parece que se hizo justicia, con ella, claro.

Anónimo dijo...

Si te cito entre comillas para comentar lo que me gustó mucho, pero mucho mucho copio casi todo el post.
Sí, sí, como vos decís con eso que te pasó, una (tu) escritura.
Viajera

fedet dijo...

Excelente post!

Agustina R. dijo...

Es probable que para una histérica sea mucho peor que la dejes plantada, porque significaría que ni siquiera te importó lo suficiente como para llegar a la cita a la hora que tenías que estar ahí. Y eso, para alguien que está desesperada por atención, es lo peor. Encima, las ganas con las que se debe haber quedado de coger la van a hacer arrepentirse por un buen tiempo de su famosa frase "no me gusta la forma en la que te relacionás conmigo".

Brilliant.

Patita dijo...

Estuviste bien, en el sentido de ser bueno, ser uno...
pero me habia metido tanto que hasta me quede con las ganas de que lleves acabo el plan de venganza

Anónimo dijo...

Bien, muy bien.

Veteranísimo

Anónimo dijo...

Me alegro que conserve su entereza...la srta no merecía tanto esfuerzo.
Espero que Sonia03 le deparé más alegrías...


N.

natu dijo...

y cuando te la cruces de q te disfrazas??

Luminicus dijo...

Sip, que te calienten o te hagan la cabeza, que queden a cenar y que a 20 minutos te digan: "me vas a matar, pero no va a poder ser: se me complicó".Es peor que tener sexo y te despachen a tu casa en un taxi.

Elemental dijo...

Sole, si supieras todas las cosas que me sientan bien...

Imemine, conmigo ya lo hará alguna otra, imagino.

Viajera, gracias.

Fedet, tante grazie.

Agustina, gracias.

Patita, ¡lo siento!

Veteranísimo, un elogio tuyo vale cuádruple.

N, por cierto que sí.

Natu, ¿tendrás algún disfraz de Marge Simpson?

Luminicus, mirá vos, yo no lo había pensado así.

Sayuri dijo...

Sí, es lo peor que le podés hacer a una histérica!!! Muy bien, Elemental, me encantó!!

Elemental dijo...

Sayuri, gracias.

Anónimo dijo...

N, pregunto:
¿le deparaste más alegrías?
(ufa,si es que sí seguro que no lo cuentan)
Viajera

Anónimo dijo...

Viajera:

No tengo nada que ver con las alegrías de nuestro narrador!!! Se tanto como Ud de su futuro amoroso.

N.

Anónimo dijo...

N,
me puse literal, por el acento (deparé) de comentario, digo.
Viajera.

Anónimo dijo...

Tiene Ud razón la palabra está mal acentuada dada la intención del mensaje. Ahora entiendo su comment...Entre Ud y Kent brockman no me dejan pasar una.

saludos, N.

Bri dijo...

genial!

Elemental dijo...

Bri, gracias.

Singer dijo...

Muy hot!!! Y definitivamente me parece la peor venganza para una histérica...todavía no lo debe poder creer...jajajaj

Publicar un comentario